Después de una gran decepción, una pérdida o una etapa difícil, muchas personas llegan a preguntarse si el amor realmente desaparece… o si simplemente deja de encontrar el camino hacia nosotros.

Quizás la verdadera pregunta no sea si dejamos de amar, sino si dejamos de creer que aún somos capaces de hacerlo.

La vida tiene una extraña manera de moldearnos. Cada experiencia deja una marca. Algunas nos fortalecen, otras nos vuelven más cautelosos y algunas, sin darnos cuenta, hacen que levantemos muros que parecían imposibles de construir.

De repente, descubres que ya no sientes la misma ilusión, que miras el amor con desconfianza o que simplemente dejaste de abrir la puerta a nuevas oportunidades.

Pero ¿significa eso que la capacidad de amar se perdió?

Tal vez no. Quizás lo que realmente se perdió fue la confianza, la inocencia o la ilusión con la que antes nos entregábamos a otra persona.

Y es que, a veces, confundimos el miedo con indiferencia. Nos convencemos de que ya no somos capaces de sentir o amar igual que antes, cuando en realidad lo que sentimos es temor de volver a pasar por aquello que nos hizo daño. Una cosa es dejar de amar y otra muy distinta es querer protegernos, ser cautelosos o evitar arriesgarnos.

Por otro lado, hay personas que, después de una gran pérdida, descubren una manera diferente de amar: con más calma, más madurez y una comprensión mucho más profunda de lo que realmente significa amar y ser amado.

El amor suele cambiar con nosotros: evoluciona, se adapta e incluso nos moldea. Quizás eso explique por qué, en determinados momentos de la vida, sentimos que ya no lo reconocemos. Y quizás ahí esté la respuesta.

No es que perdamos la capacidad de amar; a veces solo necesitamos tiempo para volver a encontrarnos con esa parte de nosotros que quedó escondida detrás del miedo, las heridas o el silencio. Como tantas cosas valiosas en la vida, el amor también puede perderse de vista y hacernos pensar que ya no habita en nosotros, que dejó de existir. Lo más probable es que, simplemente, haya dejado de parecerse al que conocíamos.

Porque los sentimientos, las emociones y el amor rara vez mueren. Suelen hacer pausas, suelen tomarse un tiempo. Podríamos decir que solo esperan el momento adecuado para volver a encontrar su lugar.

Si te ha gustado esta reflexión, te recomiendo escuchar Extravío, una canción que explora precisamente esa sensación de haber perdido de vista al amor y la capacidad de amar.

Aquí te dejo los enlaces:

También te comparto una breve encuesta sobre el tema. Me gustaría conocer tu opinión.

Gracias por acompañarme en esta reflexión.Dania GonzálezD’GLEZ MEDIA STUDIOS

¿Alguna vez te has sentido incapaz de amar?

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